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La Ceiba pentandra (L.) Gaertn.; belleza natural conocida también como Yaaxché (maya), pochote o árbol del algodón silvestre; es una especie pantropical, es decir, se distribuye desde el trópico americano, África oriental, sudeste asiático y en todas la India occidental, árbol originario probablemente de América tropical, que llega a medir entre 35 a 40 metros y en casos excepcionales hasta 70 m de altura, desarrolla salientes como los contrafuertes. Habita desde Tamaulipas a Yucatán y Quintana Roo; y desde Sonora a Chiapas. Las fibras de sus frutos son conocidas como kapoc.
La información histórica existente de la ceiba es bastante amplia, se describen mitos, ritos y costumbres, es considerada como un árbol sagrado, relacionado con el poder en Mesoamérica –región que abarca amplio territorio de México y centroamérica- en las culturas prehispánicas como la Maya, Pipiles, Nahuas entre otras, según su cosmovisión, la Ceiba o Yaaxché como se conoce en idioma maya; se creia que a través de sus ramas se comunicaban al universo, forma parte de la flora asociada al inframundo.
La Ceiba es citada en fuentes históricas de época colonial como: Popol Vuh y en los libros sagrados del Chilam Balam, en los que la formación del mundo tuvo momentos catastróficos, se habla de la destrucción del mundo por los cuatro dioses que eran hermanos denominados bacaboob y que después se puso de pie la Ceiba o imix roja, que es uno de los sostenes del cielo y signo del amanecer y que los dioses plantaron la Ceiba blanca, negra, amarilla y la verde que sostienen al mundo en sus cuatro puntos cardinales; consideradas también
“…las cuatro personificaciones femeninas, pues de ellas dependían los pedernales, árboles, aves, productos vegetales comestibles y, particularmente, granos de maíz, todo caracterizado por la especificidad de los colores de su respectiva dueña…”
También a la Ceiba se le atribuían el origen de la vida humana, la asociación con la buena cosecha indicada cuando ésta tiene frutos abundantes y mitológicamente en su tronco se aloja la xtabay, ser maligno en forma de mujer.
Para los náhuas simbolizaba el árbol nodriza, al que llegaban los niños muertos y del cual se alimentaban hasta encontrar otra madre y volver a nacer en la tierra, los espíritus de los ancianos muertos trepan a las ramas donde se deifican.

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